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Nos gusta confiar en los productos de nuestra tierra y sobre todo cuando se trata de un producto de tanta calidad reconocido mundialmente.

El azafrán de La Mancha se diferencia físicamente del resto de variedades de azafrán porque sus estigmas rojos sobresalen claramente, por tener muy poca longitud de estilo y por no ser astringente. El proceso de producción, único y original, consiste en el desecado mediante tostado a fuego lento en lugar de desecado al sol, lo que parece ser el responsable de que el producto obtenido en la zona tenga una presencia mucho mejor, además de un mayor contenido en safranal y poder colorante. Todo el azafrán de esta Denominación de origen pertenece a la cosecha realizada durante el año, porque el producto pierde calidad con el paso de los años, y se comercializa únicamente en hebra, nunca molido. Sus hebras son flexibles y resistentes y los estigmas de color rojo vivo brillante.
Desde el punto de vista organoléptico, el azafrán de La Mancha es una variedad que se caracteriza por ser muy aromática y por la ausencia de poder astringente.
En el proceso de elaboración se desecan las hebras de azafrán tostándolas a fuego lento en lugar de secarlo al sol, ya que de este modo el producto obtiene una mejor presencia, un intenso aroma, mayor contenido en safranal y mayor poder colorante.